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La factura de la luz y el cementerio nuclear

Martes 21 de enero de 2014, por Grupo Ecologista Salicor

La energía nuclear en España, con fines militares en sus orígenes[1], ha sido la que más dinero público ha recibido. Hoy, completamente amortizada, genera enormes beneficios netos a las compañías eléctricas, pero debido al tipo de subasta eléctrica no contribuye en nada al descenso del precio del kilovatio[2]. El 100 % del uranio es importado[3], y los residuos generados – cancerígenos durante decenas de miles de años- no tienen solución.

Durante 21 años –entre 1984 y 2005-, los consumidores hemos estado pagando un impuesto por la producción y gestión de los residuos radiactivos a través del recibo de la electricidad, por lo que se puede afirmar que al menos 4/5 partes del coste del Cementerio Nuclear será sufragado con fondos públicos. A partir de 2014, las empresas que explotan las centrales nucleares deberán pagar 2.190 € por cada kilogramo de residuos de alta actividad generado (uranio y plutonio mayoritariamente)[4], para afrontar los ingentes gastos de aislamiento, transporte, almacenamiento y vigilancia. Dicha cantidad, claramente insuficiente, acabará siendo cargada indirectamente al recibo de la electricidad, puesto que a menudo las empresas productoras y comercializadoras son «casualmente» las mismas.

Mucha gente aún cree que todos los residuos altamente radiactivos son trasladados a Francia, donde cuesta tenerlos más de 60.000 € diarios. En Francia solamente se encuentra el combustible procedente de la central nuclear de Vandellós, que tuvo que ser desmantelada tras el grave accidente sufrido en 1989[5]. Lo que se paga diariamente por ellos es una fianza, cuyo importe será devuelto en su mayor parte una vez que los residuos regresen a España, no necesariamente a un Almacén Centralizado. En cualquier caso, y conociendo estas cifras ¿quién puede seguir afirmando que la energía nuclear es barata y segura?

Es barata para las compañías que las explotan, que pueden llegar a ingresar 1 M €/día, puesto que las centrales fueron amortizan a los 11 años de su construcción y la mayoría llevan más de 25 años en funcionamiento. Si además construimos con dinero público un Almacén Centralizado para gestionar los residuos estamos librando al sector privado de lo más gravoso, incrementando al máximo su margen de beneficios, sin que ello suponga rebaja alguna en el recibo de la luz, cuya cuantía se ha incrementado un 80 % en los últimos 10 años, y no sólo por «culpa» de las primas a las energías renovables, como quieren hacernos creer. Se ha demonizado a las renovables y sus primas, cuando sólo son responsables del 15 % del recibo, mientras que generan más del 30 % de la electricidad. Carbón y gas producen menos electricidad (14 % y 9 % respectivamente) y llevan años recibiendo miles de millones de euros en ayudas públicas[6],[7].

Es rotundamente falso que España sea deficitaria desde el punto de vista energético. Producimos más del doble de la potencia que hay instalada y el balance energético es netamente exportador[8]. La energía nuclear en 2013 aportó el 21 % de la producción eléctrica, sin embargo tan sólo supuso un 7 % de la potencia instalada, y un porcentaje aún menor del consumo real. Por ello se puede afirmar que actualmente es completamente innecesaria, especialmente si tenemos en cuenta que la producción de eólica alcanzó en 2013 el 21,1 %, consiguiendo máximos históricos en los meses de marzo y diciembre[9].

¿Cómo un país que genera más del doble de la energía que tiene contratada, puede presentar la 3 ª factura eléctrica más cara de Europa?[10] Tal vez alguno de los numerosos políticos que copan los consejos de administración de las grandes compañías eléctricas tenga la repuesta[11]. O quizás sepan algo las agencias de inversión Morgan Stanley o Goldman Sachs, que pujan en la subasta eléctrica distorsionando gravemente el mercado de la electricidad[12]. Ni siquiera un neo-liberal convencido puede comprender que suba el precio de un producto del que está descendiendo la demanda.

Alemania, nación cuya economía sirve de referencia para toda Europa, ha decidido clausurar todas sus plantas nucleares para 2022[13]. Examinando su sistema eléctrico cabe preguntarse ¿cómo un país tan poco soleado como Alemania puede ser capaz de producir 22 GWh de energía fotovoltaica[14], -es decir, el equivalente a 20 centrales nucleares a pleno rendimiento y el 50 % de la demanda energética diaria del país- y ESPAÑA NO, siendo el país más soleado de la U.E?

Para terminar de comprender la gran mentira de la energía nuclear barata, conviene destacar que la Comisión Europea investiga actualmente al Reino Unido por destinar ayudas públicas ilegales para la construcción de dos Centrales Nucleares[15], cuyo coste inicial no va a poder ser abordado sin la ayuda de inversores franceses y chinos, muy probablemente sus respectivos gobiernos a través de empresas-tapadera.