Iniciativa Legistlativa Popular por la Renta Básica

El pasado mes de marzo se daba el banderazo de salida a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) por la Renta Básica impulsada por el Movimiento contra el Paro y la Precariedad. La ILP es uno de los pocos instrumentos que incorpora nuestra democracia para poder elevar al parlamento las demandas de la población. Para ello se deben recoger al menos medio millón de firmas en un plazo de seis meses. En la exposición de motivos del texto presentado se recoge que la crisis socio-económica y los recortes sociales que ha impuesto el gobierno ha puesto a un 27% de la población en riesgo de exclusión y al borde de la pobreza mientras que el número de personas desempleadas casi alcanza los 6 millones (el 26% de la población activa), la cifra más alta de la historia de la democracia. Para intentar paliar esta emergencia social, la ILP pide el reconocimiento del derecho de todo ciudadano a recibir una cantidad periódica que cubra sus necesidades básicas para vivir dignamente y el establecimiento de una Renta Básica individual, universal e incondicional que actualmente se fijaría en el 60% de la median de los ingresos por unidad de consumo adjudicados a las personas, unos 645,33 € mensuales. Así la Renta Básica se presenta como un derecho, pero sobre todo como un instrumento para erradicar la pobreza y la precariedad, y garantizar así el cumplimiento del derecho a una vida digna expuesto en el artículo 15º de la Constitución Española y en el 3º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Una medida urgente para Castilla-La Mancha Aunque la Renta Básica se presenta como un derecho universal e igual para todas las personas, no cabe duda de que la implantación de esta renta es más urgente entre las personas desempleadas, desahuciadas y con mayor precariedad. Así, una de las comunidades autónomas más interesadas en la aprobación de la ILP es Castilla-La Mancha, donde según la Encuesta de Condiciones de Vida del I.N.E. habría un 31,3% de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza (8.114 euros anuales), liderando por desgracia el ranking de las regiones en España con una mayor tasa de riesgo de pobreza. Una comunidad autónoma que también lidera el desempleo y donde más de la mitad de las personas desempleadas ya no tienen ningún tipo de ingreso porque han agotado todas sus prestaciones y subsidios. Y es que, efectivamente, nuestra región ha sido una de las más castigadas por la crisis de la construcción y, a su vez, por los recortes de prestaciones sociales de Cospedal, llevándonos a una situación de emergencia social sin precedentes. Una dramática situación en la que la Junta se lava las manos dejándola en manos de la caridad o la beneficencia de algunas ONGs, y que la Renta Básica solventaría.

Un instrumento para redistribuir la riqueza Lo más paradójico de esta crisis-estafa que vivimos es el aumento de la desigualdad social frente a las ayudas a los bancos que el gobierno ha hecho con nuestro dinero, dejando bien claro que están por encima de las personas. Ante este despropósito, la Renta Básica se presenta también como instrumento de redistribución de riqueza que puede contribuir a reducir la vergonzosa brecha de desigualdad que se ha abierto en la última década. Aunque sería percibida por todas las personas independientemente de su renta, ya que si no no sería un derecho universal, su financiación se cargaría sobre las rentas más altas y sobre los beneficios del capital. De esta manera, la Renta Básica sería uno de los pilares fundamentales de la justicia redistributiva, que parte de la concepción de considerarnos todas las personas libres e iguales.

El fin de la precariedad laboral Pero la pobreza ya no es sólo un signo distintivo de las personas desempleadas por que muchas de las personas que tienen la suerte de contar con un empleo reconocen que también tienen problemas para pagar la hipoteca o llegar a fin de mes. Y es que la crisis les ha servido también a la patronal para reducir drásticamente los salarios y precarizar aun más el empleo (la tasa de temporalidad de los contrato ha repuntado hasta el 24% y la tasa de parcialidad que ha crecido hasta el 16,3%). Es en el ámbito de lo laboral donde la propuesta de la Renta Básica cobra un sentido más transgresor y transformador, ya que vendría a acabar con la precariedad laboral y en última instancia con la dependencia que tenemos las personas de vender nuestra mano de obra para poder subsistir. ¿Cuántas decisiones vitales como el lugar donde vivir, la descendencia, la crianza de la prole, el cuidado de nuestros mayores, la relaciones sentimentales con nuestra pareja, la movilidad, etc. dependen del empleo? ¿Cómo se ve afectado nuestro medio ambiente por determinados tipos de trabajo o explotaciones que a menudo nos vemos obligados a aceptar por un mísero salario? La Renta Básica nos haría avanzar hacia la libertad real, entendida esta como la posibilidad de que todas las personas, especialmente las más desfavorecidas, puedan desarrollar sus capacidades potenciales y llevar a cabo los planes de vida que escojan, y no quedarse en la libertad formal que queda constreñida a las opciones que ofrece el mercado laboral y nuestro nivel económico consecuente. Así pues, la Renta Básica nos haría ganar soberanía y empoderamiento no sólo a las personas trabajadoras, sino a todas las personas que de una manera u otra estamos sometidas a los dictados del mercado.

La emancipación de las mujeres y los jóvenes Jóvenes y mujeres son los que más sufren el desempleo, la parcialidad y precariedad laboral de los contratos basura. Con una Renta Básica los jóvenes podrían emanciparse de sus progenitores mucho antes y acceder a más formación. Y a quien más beneficiaría la instauración de la Renta Básica es a las mujeres que todavía hoy sufren el desprecio de un sistema capitalista patriarcal que no reconoce sus derechos ni sus aportaciones a la sociedad. Por todo esto, la Renta Básica es una propuesta revolucionaria que nos permite avanzar hacia una sociedad más justa, libre e igualitaria. Su conquista está en nuestras manos y la ILP puede ser el primer paso.

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